La F-110 Flight II cuadruplica su arsenal: 64 celdas Mk 41 y empleo naval garantizado hasta 2032

Tabla de contenidos

  • La F-110 Flight II pasa de 16 a 64 celdas de lanzamiento vertical Mk 41: 48 Strike Length en proa y 16 Tactical Length sobre la superestructura.
  • Navantia presentó la maqueta en los DALO Industry Days 2026 (Herning, Dinamarca, 19 y 20 de agosto): 149,8 m de eslora, entre 6.700 y 7.000 t a plena carga y más de 29 nudos.
  • El programa F110 moviliza 4.768 millones de euros y sostiene unos 3.000 empleos directos y 6.000 indirectos, con más de 500 empresas españolas en la cadena.
  • La dotación base se mantiene en 150 personas con 57 plazas adicionales, pero con un perfil técnico mucho más exigente.

¿Cuántos misiles caben en una fragata antes de que deje de ser una fragata? La Armada Española y Navantia han movido esa frontera. En los DALO Industry Days 2026, celebrados en Herning (Dinamarca) los días 19 y 20 de agosto, el astillero público presentó la maqueta de la F-110 Flight II, una evolución de la clase Bonifaz que multiplica por cuatro la capacidad de fuego vertical y estira el casco hasta los 149,8 metros. El motivo del salto es claro: la defensa aérea y antimisil ya no admite soluciones intermedias.

Contexto y antecedentes: de once fragatas a una docena

La clase Bonifaz (F-110) nació en 2019 con un contrato marco de cinco unidades y una inversión global de 4.768 millones de euros. Es la misma cifra que se destinó en su día a las F-100, aunque el contenido tecnológico es bien distinto.

España cuenta hoy con once fragatas polivalentes en servicio. La planificación apunta a una docena a mediados de la próxima década, con las F-120 en el horizonte de los años cuarenta como relevo de las más veteranas.

Los trabajos de la nueva versión no parten de cero. Se apoyan en los Requisitos de Estado Mayor (REM) que la Armada recoge en su documento Armada 2050, es decir, la lista formal de capacidades que la fuerza naval exige a cualquier buque futuro antes de abrir un programa.

Sobre esa base, el programa F110 en ejecución en Ferrol (A Coruña) actúa como banco de pruebas. La segunda serie, que en origen se identificó con las futuras F-116 y F-117, recoge ahora los aprendizajes de los conflictos de Ucrania y Oriente Medio en materia de amenaza aérea.

El corazón del cambio: 64 celdas frente a 16

El sistema de lanzamiento vertical, conocido como VLS (por sus siglas en inglés, Vertical Launching System), es un conjunto de tubos instalados en el casco desde los que se disparan misiles sin necesidad de apuntar el lanzador. Cada tubo es una celda.

La F-110 en construcción lleva un único módulo Mk 41 de 16 celdas en proa. Ya en 2011 la propia Armada señaló ese número como un factor determinante, y buena parte del sector lo ha venido considerando corto frente a las 90 o 96 celdas de un destructor Arleigh Burke de la Armada estadounidense.

La versión IAMD rompe esa limitación. El diseño presentado por Navantia incorpora 64 celdas Mk 41 de Lockheed Martin, repartidas en dos bloques: 48 Strike Length a proa, justo detrás del montaje artillero, y 16 Tactical Length en la superestructura.

La diferencia entre ambas no es cosmética. Las celdas Strike Length son más profundas y admiten misiles grandes, mientras que las Tactical Length son más cortas y se limitan a munición de menor tamaño.

Qué se puede cargar en cada celda

Según la información publicada, cada celda de proa puede alojar un misil Standard SM-2MR, de alcance medio-largo, o bien cuatro RIM-162 ESSM (misil antiaéreo de corto alcance que se empaqueta en grupos de cuatro por tubo). Las 16 celdas de superestructura solo admiten esos cuatro ESSM por tubo.

En una configuración de alta intensidad, la panoplia máxima teórica sería de 48 SM-2MR en proa más 64 ESSM Block 2 en el centro del buque. Es decir, 112 misiles listos para disparar en un casco de 150 metros.

Conviene subrayar un matiz: la mezcla es configurable. Cada celda de proa puede optar por un misil grande o por cuatro pequeños, de modo que el comandante ajusta la carga según la misión, el tipo de escolta o el escenario previsto.

Un buque más grande, más rápido y más automatizado

Las cifras del diseño se conocieron por la ficha técnica que Navantia entregó en la feria danesa. La eslora crece hasta 149,8 metros (4,8 más que las unidades actuales) y la manga se sitúa en 18,6 metros.

El desplazamiento a plena carga ronda las 6.700 toneladas según esa ficha, aunque los datos manejados por la dirección de Programas de Defensa del astillero elevan la cifra hasta las 7.000 toneladas. Son órdenes de magnitud compatibles: hablamos de una fragata que empieza a pisar territorio de destructor ligero.

La velocidad máxima supera los 29 nudos, frente a los 25 de las F-110 en construcción, con 18 nudos de y una autonomía de 4.100 millas náuticas a 15 nudos (una milla náutica equivale a 1.852 metros).

El salto de prestaciones se explica por la propulsión. Se mantiene el esquema híbrido CODELAG (una arquitectura que combina motores diésel y turbina de gas para poder navegar en modo silencioso), pero la turbina General Electric LM2500 deja paso a la LM2500+G4.

El resultado es un aumento de potencia del 36%, al pasar de 22 a 30 megavatios. Más empuje, más velocidad sostenida y más margen para alimentar sistemas eléctricos cada vez más voraces.

El radar y el sistema de combate: la parte invisible

El radar SPY-7 es el sensor principal. Se trata de un radar AESA (antena de barrido electrónico activo, sin partes móviles, que apunta el haz electrónicamente) construido con tecnología de nitruro de galio.

El dato relevante es que el número de SAS (los elementos de antena del radar) sube de 68 en la Flight I a 100 en la Flight II. Más elementos significan mayor sensibilidad y mejor discriminación de blancos, y la ficha mantiene la capacidad de detección de misiles hasta 2.000 kilómetros.

Detrás del radar trabaja el sistema de combate SCOMBA Nueva Generación, alojado en la nube operativa y diseñado para fusionar sensores, armas, enlaces de datos y sistemas autónomos en una sola imagen táctica.

La guinda es la capacidad CEC (Cooperative Engagement Capability): un buque puede iluminar o designar un objetivo y otro distinto lanzar el misil, compartiendo los datos de tiro en tiempo real. Es el paso del buque como unidad aislada al buque como nodo de una red.

Se añaden CIWS a babor y estribor (los cañones automáticos de última defensa contra misiles que se acercan), capacidad C-UAS contra drones, un arma de energía dirigida (DEW, que emplea láser o haz de alta potencia para inutilizar el blanco) y un lanzador de munición merodeadora integrado en el mástil.

Se conservan el sonar remolcado CAPTAS 4C de Thales, con detección de a más de 150 kilómetros, el helicóptero embarcado, el espacio multimisión para embarcaciones rápidas RHIB y vehículos (UUV), el gemelo digital y la fabricación aditiva a bordo.

Implicaciones operativas concretas

La nueva configuración combina de forma simultánea la respuesta a amenazas aéreas, misiles balísticos y misiles de . Eso es precisamente lo que significa IAMD (Integrated Air and Missile Defence): un único sistema gestiona todas las capas de la defensa antiaérea en lugar de tratarlas por separado.

De ahí se derivan tres misiones típicas. La primera es la defensa de área, es decir, proteger un espacio aéreo completo y no solo el propio barco. La segunda, la escolta de unidades de alto valor, como un portaaviones o un buque anfibio.

La tercera es la coordinación de la defensa aérea dentro de una agrupación naval, asumiendo el papel de mando táctico del paraguas antiaéreo. Un buque con CEC y 112 misiles puede permitirse ese rol.

Las mayores velocidad y autonomía también cambian la ecuación logística. Facilitan la integración en despliegues prolongados y en operaciones combinadas de alta exigencia, donde el buque debe sostener el ritmo de una fuerza expedicionaria sin quedarse atrás.

El reverso de la moneda es la complejidad. Un VLS de 64 celdas obliga a revisar la estabilidad, los pesos en cubierta, la ventilación de gases y la gestión de la munición en puerto, además de multiplicar las horas de mantenimiento certificado.

Impacto en el mercado laboral: 3.000 empleos directos y un ciclo hasta 2032

Aquí está la letra que más interesa al lector profesional. El programa F110 sostiene unos 3.000 empleos directos y alrededor de 6.000 indirectos, con más de 500 empresas españolas implicadas.

El componente nacional alcanza el 85% en la plataforma, es decir, en el casco y el equipamiento del buque, y baja al 70% cuando se incluyen los sistemas de combate, dependientes de socios tecnológicos extranjeros.

La cadencia de entregas es lo que garantiza la continuidad. La F-111 Bonifaz colocó su quilla en 2022, fue botada en septiembre de 2025 y recibirá su dotación de quilla en enero de 2027, con pruebas de mar a mediados de ese año y entrega estimada en mayo de 2028.

Por detrás llegan la F-112 Roger de Lauria (quilla el 27 de octubre de 2026, entrega hacia 2029), la F-113 Menéndez de Avilés (en torno a 2030), la F-114 Luis de Córdova (aproximadamente 2031) y la F-115 Barceló (hacia 2032).

En julio de 2026 se anunció que el programa acumulaba siete meses de adelanto tras la puesta de quilla de la F-113, con la F-112 ya con el bloque de proa montado y la nueva Fábrica Digital de Bloques del astillero de Ferrol en funcionamiento.

Qué perfiles se buscan

La lectura práctica es doble. Para quien embarca, las dotaciones son más reducidas (150 personas de base más 57 plazas adicionales), pero cada puesto exige mucha más cualificación técnica.

Para quien no quiere o no puede embarcar, el astillero se consolida como polo de empleo alternativo con demanda sostenida de ingeniería de integración, sostenimiento, analítica de datos, mantenimiento predictivo y ciberseguridad.

El gemelo digital (una réplica virtual del buque que se alimenta de datos reales de sus sistemas) y la fabricación aditiva a bordo son dos nichos con futuro evidente. Requieren perfiles que hoy escasean en el mercado español.

A ello se suma el efecto arrastre de los acuerdos con Lockheed Martin (radar SPY-7), Indra, Thales (sonar CAPTAS 4C y motor de datos), MTU y otros socios, además de centros como CEFAN en Puerto Real (Cádiz) y las universidades de Vigo y A Coruña.

Contexto macro: la defensa antiaérea como nuevo estándar

La evolución no es un capricho nacional. La guerra de Ucrania y los intercambios de misiles en Oriente Medio han reordenado las prioridades de todas las marinas occidentales en apenas tres años.

El dron barato y el misil de crucero han dejado de ser una amenaza residual para convertirse en la norma. Eso empuja a los buques de escolta hacia arsenales profundos, sensores de mayor alcance y arquitecturas en red.

En ese marco, el radar SPY-7 se ha convertido en un producto de exportación estratégico para la industria estadounidense y sus socios. España lo integra junto a un sistema de combate propio, lo que la sitúa en una posición poco habitual en Europa.

La comparación con el Arleigh Burke sigue siendo la referencia habitual en los foros técnicos. Aun con 64 celdas, la fragata española queda por debajo de las 90 o 96 del destructor estadounidense, pero opera con un casco notablemente menor y una filosofía de diseño distinta.

El programa también encaja en la tendencia europea de sostener líneas de construcción naval continua. Sin pedidos encadenados, los astilleros pierden cuadrillas especializadas y las curvas de aprendizaje se reinician con cada nuevo contrato.

Perspectivas: ilusión razonable, prudencia obligada

Hay que poner los límites. Alfonso Valea González, director comercial de Navantia para Europa y Turquía, confirmó en la feria danesa que la Armada contará con dos fragatas de nueva generación derivadas de los requisitos acordados con la Armada.

Pero una presentación en un salón industrial no es una licitación ni un contrato. No puede afirmarse que la configuración mostrada en Herning sea exactamente la que finalmente reciban las futuras unidades españolas.

El documento de 2023 ya apuntaba a las F-116 y F-117 con más capacidad antiaérea y antisuperficie, e incluso mencionaba en su origen un radar SPY-7 mejorado o misiles SM-3 RIM-161 y SM-6 RIM-174. Nada de eso está confirmado hoy.

Para el inversor, la conclusión es la de siempre en este sector: la visibilidad contractual a seis años es un indicador sólido, pero cualquier decisión debe pasar por investigación propia. Toda inversión está sujeta a riesgo, y los calendarios de defensa se han revisado más veces de las que anuncia una ficha técnica.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un VLS Mk 41 y por qué importa el número de celdas?

Es un lanzador vertical modular de Lockheed Martin que aloja misiles en tubos independientes. Cada celda puede disparar por separado, de modo que el número total define cuántos misiles puede llevar el buque listos para uso inmediato.

¿Qué diferencia hay entre una celda Strike Length y una Tactical Length?

La Strike Length es más profunda y admite misiles de mayor tamaño y alcance, como el SM-2MR. La Tactical Length es más corta y solo acepta munición compacta, habitualmente cuatro ESSM por tubo.

¿La F-110 Flight II es ya un programa aprobado?

No. Lo presentado es un diseño y una maqueta en feria industrial. La decisión formal de construir las dos unidades adicionales corresponde a la Armada y al Ministerio de Defensa, con su correspondiente tramitación presupuestaria.

¿Cómo afecta esto a la carrera de un oficial o de un tripulante?

Sube el listón. La dotación es similar en número a la actual, pero los puestos requieren formación específica en combate integrado, gestión de datos tácticos, CEC y sistemas autónomos. La especialización técnica pesa más que la experiencia puramente .

Fuentes y referencias


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