La Armada cierra el seguimiento a la flota rusa en el Estrecho: el BAM Tornado y el patrullero Tagomago vuelven a base

Tabla de contenidos

  • El BAM Tornado (P-44) y el patrullero Tagomago (P-22) han finalizado sus Operaciones de Presencia, Vigilancia y Disuasión tras seguir a unidades de la Marina rusa en Alborán, Estrecho y golfo de Cádiz.
  • Alrededor de 850 militares de las Fuerzas Armadas se despliegan cada día, 24 horas y 365 días al año, en los espacios marítimos españoles bajo el Mando Operativo Marítimo (MOM), con sede en Cartagena.
  • El Tornado (93,9 m de eslora, construido por Navantia en San Fernando y entregado en 2012) combinó seguimiento naval, adiestramiento y preparación de su certificación; el Tagomago (319 t, base en Málaga) cubrió vigilancia en Alborán y una escala en Melilla.
  • La es empleadora estable de personal marítimo titulado, una alternativa real a la carrera mercante para oficiales, suboficiales y tropa marinera.

¿Qué hace la cuando un buque de desembarco anfibio ruso cruza el Estrecho escoltando a dos mercantes de su bandera? Lo que ha hecho este otoño: seguirlo. El Buque de Acción Marítima Tornado (P-44) y el Patrullero de Vigilancia en Zona Tagomago (P-22) han cerrado sus respectivas operaciones de vigilancia en aguas de soberanía e interés nacional, según el Estado Mayor de la Defensa. Los despliegues arrancaron a finales de septiembre y han cubierto el mar de Alborán, el Estrecho de Gibraltar, el golfo de Cádiz, Canarias y el entorno de Ceuta y Melilla.

Contexto y antecedentes: la vigilancia que no sale en los titulares

Las Operaciones de Presencia, Vigilancia y Disuasión (OPVD) son la capa silenciosa de la seguridad marítima española. Se ejecutan de forma continuada sobre los espacios de soberanía, responsabilidad e interés nacional, sin fecha de inicio ni de fin. Son, en la práctica, la rutina diaria de la Armada.

La estructura que las hace posibles es el Mando Operativo Marítimo (MOM), con cuartel en Cartagena y bajo la autoridad del Almirante de Acción Marítima, el vicealmirante Vicente Cuquerella Gamboa. Los buques navegan después bajo control operativo del Mando de Operaciones (MOPS), que responde ante el Jefe de Estado Mayor de la Defensa.

El MOM forma parte de los Mandos Permanentes de las Fuerzas Armadas, junto a los mandos Operativo Terrestre (MOT), Aéreo (MOA), Espacial (MOESPA) y Ciberespacial (MOC). Es decir: el mar tiene su propio mando permanente, igual que el aire o el ciberespacio.

El volumen de esfuerzo no es menor. Unos 850 militares participan a diario en estas operaciones, las 24 horas del día y los 365 días del año. Detrás hay turnos de guardia, mantenimiento de buques y una cadena de mando que rara vez aparece en prensa.

El dispositivo no nace de la nada. En agosto, las fragatas Navarra (F-85) y Santa María (F-81) ya habían sostenido presencia naval en la zona, y el Tornado se había destacado a aguas ceutíes a finales de ese mismo mes. Lo ocurrido en septiembre encaja en una secuencia, no en un episodio aislado.

Análisis técnico en profundidad

Qué aporta un BAM cuando hay que seguir a un buque extranjero

Un BAM (Buque de Acción Marítima) es un patrullero oceánico de escolta ligera: escolta en eslora 93,9 metros y 14,2 de manga, es decir, un barco de porte medio con cubierta de vuelo y capacidad de permanecer días en la mar sin apoyo.

El Tornado es el cuarto y último de la primera serie de la clase Meteoro, construido por Navantia en San Fernando y entregado a la Armada en 2012. Su base está en el Arsenal de Las Palmas, lo que explica la segunda fase de su despliegue en aguas canarias.

Su valor para una misión de seguimiento no está en la potencia de fuego, sino en los sensores y en la capacidad de integrarlos. Ahí entra el SCOMBA, el sistema de combate de la Armada desarrollado en España, que centraliza radar, sonares, guerra electrónica y armamento en una sola consola.

La dirección de tiro DORNA, por su parte, es el sistema que calcula la solución de fuego y transmite los datos al cañón de 76 mm. Los dos montajes Mk-38 son piezas ligeras de 25 mm, pensadas para amenazas rápidas y de corta distancia, como embarcaciones menores.

La guerra electrónica merece un párrafo aparte. Consiste en captar y analizar las emisiones de radar y del otro buque para identificar su tipo, su estado y sus intenciones. En un seguimiento prolongado, esa huella electromagnética vale más que una fotografía.

Con ese paquete, el Tornado puede mantener distancia de seguridad, documentar el tránsito y reportar en tiempo real. Es presencia naval, interdicción marítima, inteligencia, control de tráfico y, llegado el caso, operaciones contra narcotráfico o piratería.

El buque compaginó el seguimiento con un programa de adiestramiento interno orientado a su próxima certificación operativa. Es decir: la misión real se usó como instrucción. Esa certificación es el trámite que declara a una unidad apta para desplegar en escenarios exigentes.

El patrullero pequeño: lento, veterano y muy útil

El Tagomago pertenece a la clase Anaga, una serie de diez patrulleros construidos en los años ochenta. Es el segundo de la serie y desplaza 319 toneladas, con 44,26 metros de eslora.

Hablemos de cifras con criterio. El desplazamiento es el peso del agua que desaloja el buque y equivale, aproximadamente, a su masa; 319 toneladas lo sitúan en la liga de la patrulla costera, no de la navegación oceánica.

Su velocidad máxima es de 15 nudos (un nudo equivale a 1,852 km/h), y su autonomía alcanza los 12 días a 10 nudos. Ese dato es clave: la autonomía no mide distancia, mide tiempo operable sin reabastecerse.

Con esas prestaciones, el Tagomago no está diseñado para perseguir a un anfibio ruso a toda máquina. Su función es otra: vigilancia marítima, control , salvamento de vidas en naufragios y auxilio a embarcaciones menores.

Y ahí es donde resultó decisivo. El detonante operativo fue el seguimiento, a principios de septiembre, de un buque de desembarco anfibio de la Flota del Báltico rusa que navegaba escoltando a dos mercantes rusos por el Estrecho y el mar de Alborán.

Un anfibio es un buque capaz de transportar tropa, vehículos y , y de proyectarlos a tierra o al agua. Su tránsito por una zona tan sensible justifica, por sí solo, un seguimiento estrecho y documentado.

Tras las misiones en Alborán, el patrullero hizo escala en Melilla. El objetivo declarado no fue operativo, sino de cultura de defensa: hacer visible la Armada en la ciudad autónoma. Después puso rumbo a Málaga, su base desde julio de 2012, dependiente del Mando de las Unidades de la Fuerza de Acción Marítima en Cádiz.

El marco jurídico: qué se puede hacer y qué no

El seguimiento se produce, en buena parte, en aguas internacionales y en una zona de paso obligado. El Estrecho es un estrecho internacional regido por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que garantiza el paso en tránsito a los buques de todos los pabellones.

Eso significa que nadie puede impedir el cruce de un buque ruso. Lo que sí puede hacerse es vigilar, identificar, fotografiar, registrar rumbo y velocidad y mantener una comunicación constante. Es vigilancia, no interdicción.

La diferencia entre el mar territorial (hasta 12 millas desde la línea de base) y la zona contigua (hasta 24) marca también qué competencias se activan en cada tramo. Los buques de la Armada operan con ese mapa en la mano.

El comandante del Tagomago, el teniente de navío Miguel López Garay, lo resumió con claridad: la presencia continuada genera un efecto disuasorio ante actividades ilícitas o contrarias a los intereses nacionales y permite reaccionar con antelación ante cualquier incidente. Añadió que estos despliegues mantienen entrenada a la dotación en vigilancia, identificación y seguimiento, e integran a los militares llegados tras los relevos del verano.

Implicaciones operativas concretas

Para el marino mercante que faena en la zona, esta fotografía tiene consecuencias prácticas. La principal: más buques de guerra en movimiento, a menudo cerca de las rutas comerciales.

El Estrecho cuenta con un dispositivo de separación de tráfico (TSS), con carriles de sentido único que ordenan el paso. Cuando una unidad militar navega por la zona, los cruces de carril y las trayectorias atípicas se multiplican.

La recomendación profesional es la de siempre, pero con más motivo: mantener el AIS activo, escuchar el canal 16 de VHF y responder con rapidez a cualquier llamada de identificación. Ignorar una llamada de un buque de la Armada no es una opción sensata.

También conviene revisar los avisos a los navegantes antes de entrar en el dispositivo. Los tránsitos de unidades militares pueden generar restricciones temporales o recomendaciones de rumbo que no aparecen en las cartas.

Del lado del operador, el efecto es doble. En escenarios de tensión, las aseguradoras revisan sus condiciones de riesgo de guerra para determinadas zonas, y los fletamentos pueden incorporar cláusulas específicas. Cada contrato es un mundo y conviene leerlo con atención.

Hay un tercer efecto, menos visible: la carga administrativa. Los consignatarios y los de puerto de la zona asumen más coordinación con autoridades cuando coinciden dispositivos militares y tráfico comercial intenso.

Impacto en el mercado laboral: la otra rama del marítimo español

La Armada ronda los 30.000 efectivos. Solo en operaciones permanentes en la mar se movilizan unos 850 militares al día. Es, en términos prácticos, uno de los mayores empleadores marítimos del país.

Sus vías de acceso son varias: el Cuerpo General, el Cuerpo de Infantería de Marina, el Cuerpo de Especialidades, la Escala de Suboficiales y la tropa marinera. Cada una tiene su propia convocatoria anual y sus requisitos de titulación y edad.

Para quien ya navega en el ámbito mercante, el atractivo es evidente: estabilidad, carrera estructurada y formación continua. También lo es la diferencia de cultura profesional, con una disciplina y una jerarquía muy marcadas.

La pregunta que muchos cadetes se hacen es hasta qué punto es convalidable su formación. La respuesta honesta: depende de la convocatoria concreta y del cuerpo al que se opte. Los requisitos se publican cada año y conviene leerlos en la fuente oficial antes de dar un paso.

Los perfiles con más encaje suelen ser los de máquinas, electricidad, y , por la cercanía técnica con las especialidades navales. En cualquier caso, la decisión merece una investigación propia y detallada: aquí no hay atajos ni garantías.

También existe el camino inverso. Un militar que deja la Armada puede convalidar parte de su experiencia para navegar en buques civiles, aunque el proceso exige certificados STCW (norma internacional de formación, titulación y guardia) y titulaciones reconocidas por la administración marítima.

Contexto macro: geopolítica, infraestructuras y normas

El trasfondo de estas misiones es un Atlántico y un Mediterráneo más vigilados que hace una década. El tráfico naval ruso se ha convertido en un objeto de seguimiento habitual para las marinas de la OTAN.

A ello se suma una preocupación creciente por las infraestructuras críticas submarinas: cables de datos, conducciones y conexiones eléctricas. Los incidentes registrados en el Báltico en los últimos años han elevado la sensibilidad de todos los países ribereños.

El Estrecho es el punto donde confluyen tres intereses: el tráfico comercial, la seguridad energética y la vigilancia de movimientos militares. Cualquier incremento de actividad en esa franja se nota de inmediato en el resto de la cadena logística.

En paralelo, la normativa ambiental empuja en otra dirección. Las zonas de control de emisiones y la presión sobre los combustibles fósiles obligan a los operadores a planificar rutas y consumos con más precisión, lo que hace aún más valiosa la información de tráfico en tiempo real.

Y no conviene olvidar la dimensión humana: las dotaciones de estos buques son cada vez más reducidas y más especializadas. La digitalización de los sistemas de combate y de exige perfiles técnicos que antes no existían.

Perspectivas

Lo previsible es que las OPVD se mantengan e incluso se refuercen. La lógica es simple: a más actividad naval extranjera en la zona, más horas de mar para los buques de acción marítima.

La clase Anaga, con unidades de los años ochenta, afronta un ciclo de obsolescencia progresiva. Su relevo natural pasará por patrulleros de nueva generación, más automatizados y con menor huella de personal.

Los BAM, en cambio, tienen recorrido: su diseño modular permite incorporar nuevos sensores y sistemas sin rehacer el buque. La segunda fase del Tornado, con adiestramiento y certificación, apunta precisamente a mantener esa capacidad disponible.

Para el profesional del sector, la lectura de fondo es que la demanda de gente de mar cualificada no se limita a la marina mercante. Las dos ramas compiten por perfiles parecidos y ofrecen trayectorias muy distintas.

Quien esté decidiendo su futuro haría bien en mirar ambas con calma, comparar condiciones y consultar fuentes oficiales. Cualquier decisión profesional o de inversión en este ámbito debe basarse en investigación propia: toda opción está sujeta a riesgo.

Preguntas frecuentes

¿Qué es exactamente una OPVD?

Es una Operación de Presencia, Vigilancia y Disuasión. Consiste en mantener buques desplegados de forma continua en espacios marítimos de interés para España, con el fin de detectar actividades ilícitas, documentar movimientos y disuadir conductas contrarias a los intereses nacionales.

¿Puede un buque mercante recibir instrucciones de una unidad de la Armada?

En aguas de soberanía española y en el ejercicio de competencias legalmente atribuidas, sí. En aguas internacionales, el marco es la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que regula las facultades de cada Estado. Lo habitual en una operación de vigilancia es que se solicite identificación y se mantenga contacto por VHF.

¿Qué diferencia hay entre el BAM Tornado y el patrullero Tagomago?

Son plataformas de distinta generación y propósito. El Tornado es un buque de acción marítima de 93,9 metros, con sistema de combate y capacidad oceánica, orientado a presencia e interdicción. El Tagomago es un patrullero de 44,26 metros y 319 toneladas, pensado para vigilancia costera, control y salvamento.

¿Sirve la experiencia militar para navegar en buques civiles?

Puede ayudar, pero no es automático. El reconocimiento de la formación y la experiencia depende de la titulación que se solicite y de la administración que la tramite, con los certificados STCW como referencia habitual. Cada caso debe consultarse con la autoridad marítima competente.

Fuentes y referencias


Aviso legal: Este artículo es un análisis editorial independiente basado en información pública y conocimiento técnico del sector marítimo. No sustituye la consulta con profesionales cualificados ni constituye asesoramiento técnico, legal, normativo o profesional específico.

¡Recibe las últimas noticias por e-mail!

Imagen de Marina
Marina
Este perfil representa la segunda generación del motor de análisis avanzado de QuieroNavegar.app, empleando inteligencia artificial especializada en el sector logístico y marítimo. Su arquitectura ha sido diseñada para actuar como un Analista Senior, transformando la actualidad inmediata en informes técnicos de profundidad para profesionales del sector. Las noticias son seleccionadas mediante un scoring dinámico basado en métricas reales, y con un proceso de enriquecimiento de la información mas exhaustivo, empleando procesos de IA agéntica avanzados. ¿Cómo trabaja esta IA? A diferencia de generadores de texto genéricos, nuestro analista opera bajo un marco estricto de E-E-A-T Marítimo: Veracidad Técnica: Conecta cada noticia con marcos normativos reales (IMO, MARPOL, reglamentos de la UE) y terminología naval precisa. Análisis de Datos: Prioriza cifras cuantitativas, estadísticas históricas y definiciones técnicas inline para asegurar que el contenido eduque al lector. Ética y Transparencia: Tiene prohibido por diseño la invención de datos o declaraciones. Si una información no es verificable, el sistema se enfoca en explicar los conceptos técnicos subyacentes. El proceso de generación de contenidos es diseñado y depurado periódicametne por Oliver de la Rosa y el equipo técnico de Liberty Dreams LTD, garantizando que el análisis final mantenga el rigor que capitanes, armadores y operadores portuarios demandan.

Tal vez te interese también...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *