- Contrato de 716 millones de euros firmado el 7 de octubre de 2025 en Madrid para diseñar y construir los Buques de Acción Marítima (BAM) 7 y 8 en Navantia Puerto Real (Cádiz).
- 4 millones de horas de trabajo y una media de unos 2.000 empleos anuales (directos, indirectos e inducidos) hasta 2030, según las cifras publicadas por Defensa y SEPI.
- Primer corte de chapa previsto para el primer semestre de 2027 y entrega de las dos unidades antes del 30 de noviembre de 2029.
- Salto tecnológico: propulsión diésel-eléctrica de dos ejes, 21 nudos de velocidad máxima, 7.700 millas de autonomía, SCOMBA de nueva generación y espacio para vehículos no tripulados.
¿Qué se esconde detrás de una firma de 716 millones de euros en Madrid? Detrás hay 4 millones de horas de trabajo, una grada gaditana con actividad asegurada hasta 2030 y una Armada que crecerá en número de patrulleros de altura. El 7 de octubre de 2025, la secretaria de Estado de Defensa, María Amparo Valcarce, y el presidente de Navantia, Ricardo Domínguez, rubricaron la orden de ejecución para diseñar y construir dos nuevos Buques de Acción Marítima, los BAM 7 y 8, que se desarrollarán íntegramente en el astillero de Puerto Real.
La ministra de Hacienda y vicepresidenta del Gobierno, María Jesús Montero, ya había adelantado el movimiento en septiembre durante una visita a Cádiz para inaugurar el edificio de Incubazul, en la Zona Franca. Lo que entonces era un anuncio político es hoy un contrato con plazos, horas de trabajo y una cadena de proveedores esperando su turno.
Contexto: una clase que ya cumple más de una década
El BAM es el patrullero de altura de la Armada española, es decir, un buque pensado para permanecer semanas en la mar, vigilar espacios marítimos amplios, mostrar presencia y apoyar la acción del Estado en aguas de soberanía. No es una fragata ni busca serlo: su coste de adquisición y de operación es sensiblemente menor, y su diseño prioriza la permanencia y la polivalencia sobre la potencia de fuego.
La clase Meteoro navega desde hace más de un decenio. Sus seis unidades en servicio son el Meteoro (P-41), Rayo (P-42), Relámpago (P-43), Tornado (P-44), Audaz (P-45) y Furor (P-46), entregadas entre 2011 y 2018. El plan inicial contemplaba nueve unidades en total, un techo que el programa nunca llegó a alcanzar en una sola tanda.
A esas seis se suma ahora el BAM-IS, un gemelo especializado en inteligencia que ya está en grada en San Fernando, con 200 millones de euros de presupuesto y 1,1 millones de horas de trabajo asociadas. Con los dos nuevos contratados, el programa se aproxima a aquel objetivo de nueve plataformas, aunque no todas compartan configuración ni misión.
El detalle industrial no es menor: la Bahía de Cádiz acumula así tres frentes abiertos —BAM-IS en San Fernando, los Fleet Solid Support (FSS) y estos dos patrulleros en Puerto Real—, lo que convierte a la zona en un polo de defensa de alta tecnología y devuelve el negocio naval al primer plano del astillero, por delante de su pata energética vinculada a la eólica marina (Seanergies).
Análisis técnico: qué cambia realmente en estas dos unidades
Dimensiones, habitabilidad y el peso de la vida a bordo
Los BAM en servicio miden 93,9 metros de eslora (longitud total del casco), 14,2 metros de manga (anchura máxima) y desplazan 2.670 toneladas a plena carga, con una dotación de 46 personas. Los nuevos serán algo más cortos, 90 metros de eslora y 14 de manga, pero ganan donde más se nota en un despliegue largo: el espacio habitable.
La dotación prevista sube a 50 personas y, sobre todo, aparecen 36 camas adicionales para fuerza embarada: dotación de vuelo, equipo de seguridad y equipo médico. Ese dato explica el cambio de ambición operativa.
Un patrullero que puede embarcar un destacamento de abordaje, un equipo sanitario o personal aéreo no es solo un buque más grande: es un buque que puede sostener operaciones de interdicción, asistencia humanitaria o vigilancia prolongada sin depender de apoyo externo constante. La mejora en alojamientos y espacios médicos responde, además, a una reclamación recurrente de las dotaciones de la clase Meteoro.
Propulsión diésel-eléctrica: menos ruido, más flexibilidad
Aquí está uno de los saltos más relevantes. Las seis unidades actuales montan dos motores diésel de 4.500 kW. Las nuevas adoptan un sistema combinado diésel-eléctrico de dos ejes: los motores diésel generan electricidad y son motores eléctricos los que mueven las hélices.
¿Por qué importa? Porque permite repartir la potencia según lo que demande cada momento, operar con menos plantas generadoras a velocidades bajas y reducir la firma acústica, un factor crítico en un buque que puede trabajar cerca de submarinos o en operaciones de vigilancia discreta. La configuración anunciada lleva a 21 nudos de velocidad máxima (un nudo equivale a 1,852 km/h, es decir, unos 39 km/h) y más de 7.700 millas de autonomía (una milla náutica son 1.852 metros), lo que sitúa el radio de acción por encima de los 14.000 kilómetros.
SCOMBA, SICP y la integración de sistemas no tripulados
El corazón del cambio está en el sistema de combate. El nuevo SCOMBA (Sistema de Combate de los Buques de la Armada) es la capa que integra sensores, comunicaciones y armamento en una única imagen táctica. Su desarrollo se ha realizado en el departamento de Sistemas de los astilleros de San Fernando, y es la primera vez que esta generación llega a un BAM.
La novedad más comentada es la integración táctica de vehículos no tripulados. En el sector se habla de USV (vehículos de superficie sin tripulación), UUV (submarinos no tripulados) y RPA (aeronaves pilotadas de forma remota). Integrarlos tácticamente significa que el buque no solo los lanza, sino que recibe y procesa sus datos dentro del mismo sistema de combate.
A ello se suma una nueva generación del Sistema Integral de Control de Plataforma (SICP), el conjunto que gobierna propulsión, energía, control de averías y lucha contra incendios, junto con ciberseguridad reforzada y equipos de comunicaciones y navegación actualizados. En plataformas cada vez más digitales y conectadas, la ciberdefensa deja de ser un añadido y pasa a ser un requisito de diseño.
Diseño digital: programa ELCANO y línea automatizada de bloques
El diseño se ejecutará íntegramente con el programa ELCANO de Navantia, basado en tecnologías Siemens, que conecta modelización, simulación y construcción en un flujo digital continuo. Es lo que el sector denomina gemelo digital: una réplica virtual del buque que se actualiza con datos reales y sirve tanto para el diseño como para la formación de las dotaciones y el sostenimiento posterior.
En fabricación se aprovechará la nueva línea automatizada de bloques planos del astillero, en fase final de puesta a punto. Esta instalación alcanzará su rendimiento pleno con el programa FSS, los tres buques de apoyo logístico destinados a la Royal Navy británica, cuyo montaje final se realizará en Reino Unido a través de la filial británica de Navantia.
Implicaciones operativas concretas
En pocos años, la Armada pasará de seis BAM operativos más el BAM-IS a un conjunto de ocho patrulleros de altura con SCOMBA de nueva generación y capacidad de embarcar y controlar sistemas no tripulados. El efecto se notará en tres frentes.
El primero es la misión: más camas y más sistemas implican más tipos de operación simultánea. El segundo es el sostenimiento: dos plataformas con electrónica nueva exigen repuestos, documentación técnica, simuladores y ciclos de mantenimiento específicos. El tercero es la formación: cada vez que entra un sistema nuevo, hay que formar a quien lo opera y a quien lo mantiene.
Cabe esperar, además, sinergias de doctrina y de logística con el BAM-IS, aunque conviene recordar que se trata de una unidad con especialización propia y configuración distinta.
Impacto en el mercado laboral: dónde están las oportunidades
El contrato contempla 4 millones de horas de trabajo y un impacto medio de unos 2.000 empleos anuales hasta 2030, sumando directos, indirectos e inducidos por la actividad económica generada, según las cifras publicadas por el Ministerio de Defensa y la SEPI. Es una media anual, no una plantilla nueva de 2.000 personas.
En Puerto Real ya se ha abierto una convocatoria de 45 puestos para áreas de producción, y el comité de empresa reclama ampliar la plantilla en unas 200 personas sobre los aproximadamente 450 empleados actuales. La necesidad, sin embargo, desborda el astillero: la cadena de suministro gaditana de sistemas, electrónica, armamento y soldadura de alta especificación también tendrá que reforzarse.
¿Qué perfiles se buscan? La combinación más demandada une formación técnica naval —electricidad, máquinas, estructuras, control de calidad— con competencias digitales: gemelo digital, fabricación aditiva, soldadura robotizada y ciberseguridad aplicada a entornos industriales y navales. Quien provenga del mundo mercante y sume el certificado STCW (el convenio internacional de la OMI sobre formación, titulación y guardia) parte de una base reconocible, aunque debe contar con que los estándares militares y de defensa añaden requisitos propios.
Navantia canaliza sus ofertas a través de empleo.navantia.es, donde se publican vacantes que incluyen ingeniería junior en el negocio de Construcción Naval. Para los marinos en activo, el cambio es de flota: la Armada necesitará operadores de USV y UUV, especialistas en gestión de datos tácticos y técnicos de mantenimiento de SCOMBA y SICP, perfiles que hasta ahora tenían poco recorrido en un patrullero.
La oferta también alcanza a oficinas técnicas, certificación, ensayos y servicios auxiliares. Quien valore reorientar su carrera hacia la construcción naval o el sector defensa debe tener claro que estos programas son cíclicos: la carga de trabajo está garantizada hasta 2030, y la continuidad dependerá de los programas que se contraten después. Si alguien se plantea invertir en la cadena industrial vinculada a la defensa, recuerde que cualquier decisión de este tipo implica riesgo y exige investigación propia; esto es análisis sectorial, no una recomendación de inversión.
Contexto macro: defensa, exportación y diversificación
El programa se enmarca en una tendencia sostenida en Europa: los presupuestos de defensa crecen y los patrulleros de altura, más asequibles que una fragata, se han convertido en la puerta de entrada natural a la renovación de flotas. Son plataformas de vigilancia útiles en una franja de misión muy amplia, desde el control pesquero hasta la escolta o el apoyo a catástrofes.
En ese mapa, Navantia juega dos cartas a la vez. Por un lado, la construcción nacional para la Armada, con Puerto Real y San Fernando como nodos industriales. Por otro, la exportación y la cooperación internacional, representada por los FSS británicos y por la actividad de su filial en Reino Unido.
La diversificación hacia la eólica marina a través de Seanergies sigue viva, pero con estos contratos el negocio naval recupera el papel protagonista en la Bahía. Es una señal relevante para el tejido auxiliar: los planes de inversión en utillaje, formación y capacidad se deciden cuando la carga de trabajo es visible a varios años vista.
Perspectivas
Con la firma cerrada, arrancan las labores de ingeniería. El primer corte de chapa está previsto para el primer semestre de 2027 y la entrega de ambas unidades debe producirse antes del 30 de noviembre de 2029. Entre esas dos fechas se concentra la mayor parte del empleo directo en producción.
El reto industrial no es solo construir dos buques, sino mantener la cadencia de la nueva línea automatizada y la cualificación de los equipos entre programas. Las instalaciones que se estrenan con los FSS necesitan un flujo de trabajo continuo para amortizarse y para conservar a los equipos formados. Ese es, a juicio del sector, el argumento más sólido para pensar en nuevos pedidos una vez que los BAM 7 y 8 entren en servicio.
Los plazos, además, marcan el calendario formativo: quien quiera estar en producción en 2027 tiene poco más de un año para certificar competencias, y quien aspire a operar o mantener los nuevos sistemas deberá seguir de cerca los planes de instrucción que la Armada publique conforme avance el programa.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre un BAM y una fragata? Un BAM es un patrullero de altura: prioriza permanencia, polivalencia y coste contenido, con armamento ligero y capacidad de embarcar equipos. Una fragata es un escolta de guerra con sensores y armamento de mayor alcance, pensada para el combate naval. Comparten tecnología de mando y control, pero no misión ni coste operativo.
¿Qué aporta la propulsión diésel-eléctrica frente a la puramente diésel? Permite repartir la potencia según la demanda, consumir menos en perfiles de velocidad variable, reducir la firma acústica y facilita la instalación de nuevos equipos. A cambio, exige más electrónica de potencia y mayor esfuerzo de mantenimiento eléctrico.
¿Qué es el SCOMBA y por qué se desarrolla en San Fernando? Es el sistema de combate de las unidades de la Armada: la capa de software y hardware que fusiona sensores, comunicaciones y armamento en una imagen táctica única. Su desarrollo en San Fernando concentra en la Bahía de Cádiz el conocimiento de los sistemas, además del de la construcción del casco.
¿Los 2.000 empleos anuales significan 2.000 contratos nuevos en el astillero? No. Es una estimación media anual que suma empleo directo, indirecto (proveedores y servicios) e inducido (actividad económica generada). La convocatoria ya abierta en Puerto Real es de 45 puestos, y el comité de empresa reclama ampliar la plantilla en unas 200 personas.
Fuentes y referencias
- Defensa y Navantia impulsan la nueva generación de Buques de Acción Marítima (nota de prensa oficial)
- Navantia construirá dos nuevos buques de acción marítima (BAM) en el astillero de Puerto Real (oficial de Navantia)
- NAVANTIA construirá dos nuevos buques de acción marítima (BAM) en el astillero de Puerto Real (oficial de SEPI)
- Así serán los nuevos BAM que Navantia Puerto Real construirá para la Armada española (Diario de Cádiz)
- Navantia firma el contrato para los dos nuevos BAM con algunas novedades (Diario de Cádiz)
- Buques de Acción Marítima (Wikipedia, enciclopedia de referencia sobre la clase)
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